Dieta Proteica

Dieta proteica
Dieta proteica

Dieta proteica tiene como objetivo la reducción de lípidos y glúcidos en la ingesta, manteniendo el aporte de proteínas que mantienen el balance nitrogenado en equilibrio, obligando así al organismo a consumir sus propias reservas , primero de glúcidos y más tarde de lípidos, con el consiguiente adelgazamiento dirigido al acúmulo de tejidos grasos.




Dieta proteica se caracteriza principalmente por ser baja en hidratos de carbono. Es una de las opciones preferidas para las personas que desean bajar de peso rápida y saludablemente a pesar de que muchos profesionales estén en contra.





Dentro de todos los alimentos que encontramos en un supermercado, realizar una selección de aquellos más ricos en proteínas y pobres en azúcares no es nada fácil.




Una dieta proteica, además, consta de alimentos naturales que contienen muy pocos carbohidratos, lo justo para tener energía todo el día y bajar de peso varios kilos.

Es una alimentación con cierta restricción, con la que se pretende perder peso rápido, por lo que no durará más de una semana con el fin de evitar la acumulación de cuerpos cetónicos en el organismo.

Hay muchos estudios que han probado la efectividad de esta dieta para quemar grasa, pero después será necesario cuidar los hábitos y volverse saludable.




ETAPAS DE LA DIETA PROTEICA

La dieta proteica se divide en tres etapas que incluyen la asociación del ayuno proteinado con a una terapia de modificación del comportamiento alimentario para asegurar una pérdida ponderal más importante y a más largo plazo.

La dieta proteica consiste en la alimentación a base de preparados proteínicos purificados de alto valor biológico con el aporte pautado en el tiempo de verduras, frutas y almidones de forma progresiva tras la fase 1, con el apoyo de micronutrientes (minerales, ácidos grasos esenciales, vitaminas y oligoelementos) para evitar carencias asociadas a la dieta.

Normalmente los preparados proteicos se presentan en distintos formatos y sabores para satisfacer los gustos y las necesidades de cada paciente y cada momento del día. Pueden ser bebidas frías o calientes con sabor a cacao, fresa o vainilla, barritas ricas en proteínas, cremas, sopas y potajes, pan, flanes, mousse, yogures…




FASE 1: CORRESPONDE AL CATABOLISMO DE LOS TRIGLICÉRIDOS (GRASAS), INICIADO POR EL AYUNO.

Durante las primeras semanas sólo se complementa la dieta proteica de laboratorio con verduras. En las siguientes semanas se sustituyen dos comidas al día de preparados proteicos por alimentos compuestos casi exclusivamente por proteínas, como carnes, aves o pescados, aprox. 200gr. por comida.

Esta fase requiere beber al menos 2 litros de agua al día. Para incrementar el metabolismo basal es imprescindible hacer un poco de ejercicio todos los días (por ejemplo, caminar durante 30 minutos).

FASE 2: REINTRODUCCIÓN PROGRESIVA DE LOS DISTINTOS GRUPOS DE ALIMENTOS.

En esta fase se continúa perdiendo peso, aprendiendo a comer mejor e introduciendo alimentos en la dieta como fruta, pan y almidones.

Normalmente se estructura en cinco niveles que suponen la introducción progresiva de alimentos y la sustitución así de parte de los preparados proteicos.

Es importante seguir la pauta médica en la introducción de los alimentos e incrementar el ejercicio diario progresivamente.

Es la fase de diversificación alimenticia. Se comienza a introducir nuevos alimentos en la dieta mientras continúan perdiendo peso, hasta que se alcanza el equilibrio ponderal.

FASE 3: ESTABILIZACIÓN, ES LA FASE MÁS IMPORTANTE PARA EVITAR RECUPERAR EL PESO PERDIDO.

La fase de estabilización permite al paciente adoptar hábitos saludables que evitarán recuperar el peso perdido.




ALIMENTOS PERMITIDOS PARA LA DIETA PROTEICA

En esencia, puedes comer todo tipo de pescado, carne, lácteos desnatados, huevos, fruta, verdura, semillas, aceite de oliva (crudo), frutos secos… prevaleciendo los productos proteicos (carne y pescado).

ALIMENTOS PROHIBIDOS PARA LA DIETA PROTEICA

Se prohíbe: Grasas trans (altamente perjudiciales), azúcares simples (innecesarios), cualquier producto light o muy procesado. Nos centraremos en alimentos naturales. Desglosando esta lista, evita a toda costa:
Grasas trans: nuestro cuerpo no las necesita, por tanto no comas alimentos que las contengan.
Azúcares: son unas de las principales moléculas que engordan. Se acabaron los refrescos azucarados, los zumos “artificiales” y los antojos de repostería o bollería.

Aceites cocinados: El aceite de oliva es muy sano, pero sí lo calientas a más de 160 ºC, se oxida y pierde sus beneficios. Deja de lado el de maíz o girasol.
Determinados edulcorantes. El único recomendado es la stevia, Barritas energéticas. No son saludables y contienen más compuestos perjudiciales de los que te imaginas.




Alimentos “light”, o bajos en grasa. Muchas veces son engañosos, por lo que en esta dieta es mejor comer productos naturales sin azúcares añadidos.

Destacan los cereales procesados, determinadas galletas y ciertos lácteos.

Aprenda a conocer los alimentos ricos en proteínas

El sello de un alimento puede inducir a error, lo mejor es fijarte en la información nutricional y la lista de ingredientes para asegurarte de que son saludables. Ecológico o “BIO” no es sinónimo de sano.

Por su parte, esta lista más extensa comprende los alimentos que sí se pueden tomar en una dieta de proteínas. Todos ellos no tienen casi hidratos de carbono:

Pescados: Lubina, merluza, salmón, atún. Mariscos, gambas, cigalas, sepia, calamares.
Carnes: Ternera, pollo, cordero, vaca, conejo. Cuando comas carne, retira el tocino y la grasa.
Productos lácteos y sus derivados: Leche, yogur, kéfir, quesos.

Que todos sean con 0% de materia grasa, desnatados y frescos.
Huevos.
Fruta: Fresa, plátano, pera, kiwi, mandarina, naranja, uva, manzana.
Verduras: Berenjena, calabacín, tomate, lechuga, pepino, zanahoria, calabaza, espinaca, alcachofa, judía verde.
Frutos secos: avellanas, nueces, castañas, almendras, nueces de Macadamia.
Aceite de oliva, componente esencial de la dieta mediterránea, y el más nutritivo de todos.




ALIMENTOS QUE SE DEBEN CONSUMIR MODERADAMENTE

Aunque en una dieta proteica estricta no se recomienda ciertos alimentos, si no padeces obesidad o no quieres adelgazar muchos kilos, puedes incluir la siguiente lista con moderación:

Pasta: espaguetis, macarrones y tornillos.
Legumbres: garbanzos, lentejas.
Cereales: trigo, cebada, arroz y avena.
Cacao puro. Recalco lo de “puro”. Es muy saludable y rico en antioxidantes, siempre y cuando no se coma en exceso.

Algunas infusiones para bajar de peso complementarias:
Té rojo Pu Erh, con efecto termogénico, ideal para el gym. También puedes beber té verde.
Café. Controla el consuo de cafeína.

IMPORTANTE: Beber 2 litros de agua al día depura tu cuerpo, si es posible de mineralización débil, y con electrolitos si vas al gimnasio o quieres ganar masa muscular.




MENU SEMANAL DIETA DE PROTEINAS PARA BAJAR DE PESO

A continuación, te muestro cómo sería un buen menú semanal en tu dieta proteica. Consta de una ingesta diaria de 45-60 gramos de hidratos para alguien que no practica deporte con frecuencia. ¡Empecemos!

Lunes
Desayuno: Tortilla francesa y un vaso con agua de avena para saciarse.
Almuerzo: Plátano.
Comida: Una cucharada de frutos secos y pechuga a la lancha.
Merienda: Infusión de té verde.
Cena: Lubina a la plancha con salteado de verduras.

Martes
Desayuno: huevo duro y manzana.
Almuerzo: loncha de pavo.
Comida: pollo al horno y pera.
Merienda: Infusión de té rojo.
Cena: Ensalada de lechuga, pepino, tomate, zanahoria y queso fresco con vinagre blanco.

Miércoles
Desayuno: tostada de pan integral con jamón de york y rodaja de sandía.
Almuerzo: leche de avena.
Comida: hamburguesas de pavo/pollo, ensalada de tomate y un kiwi.
Merienda: Galleta integral sin azúcar.
Cena: filete de panga con pimientos de padrón y plátano.

Jueves
Desayuno: 3 claras de huevo y yogur desnatado.
Almuerzo: tostada con loncha de pavo.
Comida: ensalada con pollo y trozos de queso fresco. Una naranja.
Merienda: Infusión de té rojo Pu Erh.
Cena: Conejo a la plancha con berenjenas y calabacín. Un kiwi.

Viernes
Desayuno: Un vaso con agua de avena y loncha de pavo.
Almuerzo: Zanahoria y pepino.
Comida: lenguado con dos rodajas de queso fresco y una manzana.
Merienda: infusión de té verde.
Cena: salteado de verduras con pavo al ajillo y una pera.




Cuando menciono verduras, es importante que las varíes todo lo que puedas para que la dieta sea saludable. De esta forma, el consumo de carbohidratos se verá mermada y prevalecerán las proteínas. No obstante, antes de comenzarla, te recomiendo visitar al médico de cabecera, él te dará consejos en función de tu peso, constitución y estado de salud.

¿Qué hago si tengo hambre? Antojos bajos en carbohidratos

Lo primero que te viene a la cabeza es qué comer cuando tienes hambre entre horas. Yo te he puesto cinco comidas al día, por lo que no deberías tener muchas ganas de picar. Sin embargo, aquí tienes algunos ejemplos con bajos niveles de carbohidratos.

Agua de avena: ayuda a saciarte y no contiene demasiadas calorías.
Fruta, es muy sana.
Un puñado de frutos secos.
3 lonchas de queso tierno o fresas.
Un yogur desnatado.

A corto plazo la dieta genera:

Aumenta el gasto calórico realizado por el trabajo muscular.
Aumenta la sensación de bienestar.
Disminuye la tensión psíquica y facilita la mejora del sueño.
Activa el aparato circulatorio.
A largo plazo:

El aumento de la masa muscular que, incluso al descansar, consume energía.
Facilita la prevención o la mejora de los desórdenes metabólicos (colesterol, diabetes…).

Facilita la protección cardiovascular y el desarrollo de la capacidad respiratoria.
Provee de una silueta más armoniosa a nivel estético.
Facilita una “reconciliación” con la imagen corporal.
La dieta proteinada elimina grasa y conserva el músculo

Siguiendo estas pautas, la dieta proteinada siempre funciona. Normalmente, las cifras de pérdida ponderal obtenidas con la dieta proteinada en el hombre en un periodo de 28 días se sitúan en una media de 10 kg para el varón y 7 a 9 kg en la mujer.




VENTAJAS DE LA DIETA PROTEICA FRENTE A OTRAS DIETAS

Las ventajas de la dieta proteinada frente a otras dietas son:

Bajada rápida de peso, 3 a 4.5 kg en la primera semana y 2 kg de media en las demás semanas de la primera fase o fase Activa.
A base de eliminar grasa y no músculo.
Sin sensación de hambre.
Sin sensación de tristeza, debilidad o falta de vitalidad.
Con protección de la tonicidad de la piel al conservar la masa muscular.
Con seguridad siempre pues este tratamiento se debe hacer bajo control médico.
El especialista en Endocrinología o el Nutricionista puede pedir controles analíticos o impedanciometrías para conocer el porcentaje de agua, grasa y músculo del cuerpo a lo largo de las distintas fases de la dieta, así como técnicas diagnósticas más precisas, como la tomografía y la resonancia magnética, con el fin de personalizar al máximo la dieta proteinada.




BENEFICIOS METABÓLICOS DE LA DIETA PROTEINADA

Los beneficios metabólicos que aporta la dieta proteinada son:

Corrige la función del páncreas. En el aumento del peso siempre está presente la alteración de la secreción de la insulina. Al comer hidratos de carbono (glúcidos), el páncreas produce insulina que se encarga de introducir la glucosa dentro de las células para producir energía. Pero esto provoca que se consuma glucosa y no grasas acumuladas y esto facilita el almacenamiento de las grasas, es decir, engordar.

Reduce la glucemia en sangre en la primera semana de tratamiento.
Reduce los problemas de insulin-resistencia, mejora los parámetros de control de la diabetes (glucemia y hemoglobina glicosilada).

Reducción drástica del colesterol total entre un 5 y 25%, y descenso de los LDL y los Triglicéridos entre un 15 y 50%. Con aumento del colesterol HDL, el bueno.

La tensión arterial en obesos hipertensos baja entre un 8 y un 13% en la primera semana de dieta, para alejar el riesgo de enfermedades cardiovasculares es estima que se ha de perder como mínimo un 5% del peso inicial.
Reduce la apnea del sueño.
Mejora patologías respiratorias, osteoarticulares y la lipodistrofia.




EFECTOS SECUNDARIOS

Los efectos secundarios de la dieta de proteinas que puede corregir el médico son:

Halitosis por el estado de cetosis que da lugar a un aliento particular por la oxidación de los ácidos grasos libres en el hígado. Se disimula con sprays.
Estreñimiento, que el médico puede corregir con el correcto aporte de fibras.

Hipotensión por deshidratación que debe controlar el médico con una correcta aportación sódica.
Calambres musculares por falta de potasio que puede corregir el facultativo.
Caída de cabello que el facultativo controlará con un adecuado aporte de oligoelementos.

Cefaleas, vinculadas a la subida de los cuerpos cetónicos y que suelen desaparecer a las 48 – 72 horas del inicio de la dieta.
Hipotensión ortostática que puede estar producida por:
Pérdida de sodio.
Degradación del glucógeno, sustancia hiperhidratada.
Eliminación urinaria de cuerpos cetónicos que consumen iones positivos como el sodio

Respuesta adrenérgica del sistema simpático ralentizada.
La hipotensión ortostática puede controlarse con un adecuado balance del sodio que es fundamental para aportar confort a los pacientes sometidos a Dieta Proteinada.

Trastornos Menstruales: se producen al alterarse la síntesis de estrógenos compartida por los ovarios y la masa grasa. Cuando hay un adelgazamiento marcado en cualquier tipo de dieta se produce un tiempo de ajuste hasta que los ovarios adaptan e incrementan su producción de estrógenos adaptándose a un organismo con menor proporción de tejido graso.




CONTRAINDICACIONES DE LA DIETA

Insuficiencia Renal, está contraindicada la ingesta de alta cantidades de proteínas.
Insuficiencia Hepática, pues en la dieta proteinada un 60% de los ácidos grasos libres se metabolizan en el hígado.

Hiperuricemia, solo contraindicación parcial pues baja la eliminación del ácido úrico en el túbulo renal por competencia con los cuerpos cetónicos pero se regula espontáneamente a la 3ª semana.
Alteraciones Psiquiátricas.

Uso de diuréticos que implican una pérdida de potasio (hidroclorotiacida, furosemida, espironolactona y triamtereme).

Edad menor de 18 años (puesto que las necesidades metabólicas son demasiado elevadas y el crecimiento podría afectarse) y mayor de 65 años (pues los regímenes cetogénicos aceleran la proteolisis normal que se sufre a esa edad).

Enfermedades Neoplásicas, pues favorecen una proteólisis importante.
Insuficiencia Cardiaca, pues la hipovolemia causada por la deshidratación podría desencadenar accidentes cardiovasculares.
Enfermedad de Addison.

Accidentes Cerebro Vasculares, pues la hipovolemia podría desencadenar un nuevo accidente vascular por disminución de la perfusión.




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